miércoles, 4 de julio de 2012

Si pudiéramos vivir con una sonrisa siempre seria increíble, las esperanzas siempre nos llevan a construir sueños que aparentemente son inalcanzables, sin embargo esconden una misteriosa enseñanza que a la larga nos ayudará a crecer como seres humanos. El soñar, nunca será malo, será la prueba firme que aun estamos vivos, y que a la larga tendremos una meta firme en la cual sostenernos. No existe la derrota, existe la prueba contundente que debemos volver a comenzar

Existe la realidad y la fantasía, el saber que algo existe y el soñar con algo que realmente anhelas. Una realidad que debe ser conocida, es que el amor no es un simple cliché. No se muestra desenfrenado; por más adrenalina que sientas, nunca es ignorante, porque reconoces lo que está bien y lo que no, te sientes seguro. Existe porque sientes y sabes que está allí. Nunca es momentáneo; porque reconoces que con el tiempo todo se hace más fuerte. El amor nunca falla, te enseña que de cada error existe la oportunidad de cambiar lo que hace falta.
El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.


Sufro en silencio porque no estás a mi lado
Porque los espacios están libres
Porque tu respiración está lejos de la mía.
Sufro por nuestra distancia,
Por la indiferencia que me embarga,
Por los metros que nos separan,
La lejanía de tu trato,
Y este dolor tan amargo.
Lloro por no tenerte conmigo
Por no alcanzar juntos lo que más quiero
Por ver en ti y en mi metros reprimidos
Y por querer ver en tus ojos, mis anhelos perdidos.


No buscaré más en tus ojos lo que deseo. No llenaré mi boca de palabras que no concuerden con lo tú sientes. No juzgaré tu indiferencia y mi terca forma de amar. No cargaré conmigo recuerdos que no compartimos. No sembraré esas ilusiones de las que me hablaste cuando sé que se han  ido. No te encargaré mi fe cuando aún no sabes cómo cuidarla. No tendré pena de dejar atrás los recuerdos que me hacen daño. No dejaré que la amargura dense mi corazón. No permitiré que mis lágrimas encuentren un camino en mi rostro. No abandonaré mis sueños, que aún ellos me necesitan. No dejaré de ser feliz. No me detendré a imaginar el futuro incierto y dudoso. Gozaré de mi presente, escuchando mi silencio; con ganas de vivir de la realidad que elegí, sin miedos, sin temor, y dándome cuenta que merezco reír de el


Me cuesta tanto asimilar,

que todo lo que vi es real...

Me tengo que alejar,

siento ganas de llorar,

no lo puedo soportar...

Me cuesta respirar.